Este hecho sucedió en el invierno de 1662-63. Más de 30 mujeres de la población cercana fueron acusadas y juzgadas de brujería maligna celebrada en el monte Domen. A diecinueve de ellas se las encontró culpables y fueron condenadas a morir en una hoguera.
Un joven capitán que había ayudado a capturar a las brujas no pudo evitar tirarse él mismo en la hoguera al ver que su hermosa mujer era una de las acusadas. La bella bruja echó una maldición: cualquier pareja de amantes que se encontrara en el monte tendría un final infeliz. Domen quedó marcado por la maldición de un amor infeliz, convirtiéndose desde entonces en el “monte embrujado”.
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