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iajan por el mundo de los espíritus y conocen todos los rincones que les están vedados a los vivos. No hay secreto que les pase inadvertido. Conocen dónde están enterradas las riquezas, qué secretos esconden los vivos, qué crímenes han cometido, qué mentiras pronuncian y a quién aman. Pueden susurrar en el oído de un vivo para convencerlo de que su propia voz le guía y crearle remordimientos para minar su moral.
Pero están condenados a vagar sin descansar eternamente, a no ser que un humano pueda concederles el descanso. |
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