> Home Regístrate | Contacta   
La Guerra de las brujas
-->
Trilogía
> El Clan de la Loba
> El Desierto de hielo
> La Maldición de Odi
Autora
> Biografía
> ¿Qué ha dicho la autora?
Mundo imaginario
> Las profecías
> Los clanes
> Los personajes
> Los escenarios
> Los elementos
Mundo real
> Espacios geográficos
> Personajes históricos
> Pueblos y culturas
Noticias de los lectores
Sala de prensa
Ediciones internacionales
   
   
   
   
   
 
La Novia del Guerrero
C abía una vez un duque que estaba casado desde hacía años pero no tenía hijos, lo que entristecía muchísimo a su joven esposa. Un día ésta tuvo un sueño según el cual tres mujeres le decían que podía tener un hijo pero para ello debía ir hasta un arroyo, beber agua de él y esperar a que una trucha se acercara. Entonces quedaría embarazada. Y así lo hizo la duquesa.

Las mujeres añadieron que cuando tuviera el bebé, ellas irían a darle un nombre.

Efectivamente, unos días más tarde la joven esposa del duque se dio cuenta que estaba esperando un hijo. Una fiel criada, joven y bella, llamada Helga la ayudó en el parto.

Ese mismo día llegaron las tres mujeres, que eran hermanas, tal como le habían anunciado. La duquesa y su criada les sirvieron un delicioso banquete, pero ofrecieron a las dos mayores toda la comida, con lo que la pequeña se sintió ofendida y decidió vengarse.

Las tres hermanas pidieron ver a la niña recién nacida. La mayor la cogió en brazos y dijo:

- Te llamarás Märthöll, como mi madre, y destacarás por tu belleza y tu inteligencia. Además, cada vez que llores tus lágrimas se convertirán en oro.

La segunda hermana cogió después a la niña y dijo:

- Como mi hermana mayor ya te ha puesto un bonito nombre y te ha deseado lo mejor, yo te vaticino que te casarás con un príncipe distinguido, que os amaréis y que tendrás honra y fama mientras vivas.

Cuando le tocó el turno a la tercera hermana, ésta cogió a la niña y dijo:

- Como tu madre me ha ofendido gravemente en el banquete, yo haré que la noche de bodas con tu príncipe te conviertas en un gorrión y salgas volando por la ventana. Durante las tres primeras noches te podrás quitar por poco tiempo la envoltura de gorrión, pero a la tercera noche, si nadie quema tu cuerpo de gorrión, te quedarás en forma de ave para siempre jamás.

Las dos hermanas mayores se escandalizaron, pero no podían hacer nada. Se marcharon de allí y nunca más se las volvió a ver.

Pasaron los años y Märthöll creció al lado de Helga, que le era fiel y la ayudaba en todo.

Un día llegó a oídos de un apuesto príncipe la existencia de esa joven muchacha, hija de unos duques. Navegó hasta su país y pidió su mano. El duque, queriendo evitar que su hija se casara, les dijo a las dos chicas que se cambiaran los vestidos y que Helga entrara antes en la sala, como si fuera su hija. Así lo hicieron.

El príncipe se sorprendió al ver que la criada era más bella que la misma princesa, así que pegó a las dos chicas y comprobó que la que lloraba y sus lágrimas se convertían en oro era la que se hacía pasar por criada. Le dijo al rey que le habían querido engañar, pero decidió igualmente casarse con Märthöll.

Se llevó a las dos muchachas hacia su país donde se celebró la boda con una fiesta espléndida. Al llegar la noche, su esposa le pidió que le dejara salir a dar un paseo con Helga. Una vez las dos estuvieron solas en el jardín, Märthöll dijo:

- Te pido que me ayudes ya que mi destino se debe cumplir. Te ruego que nos cambiemos de ropa y duermas tres noches con el príncipe.

- Pero el príncipe ya sabes que te va a pedir que llores en un pañuelo para recoger tus lágrimas de oro. ¿Cómo lo voy a hacer? Me juego la vida.

- No te preocupes. Cuando os retiréis a descansar, le pinchas con una espina untada en un narcótico para que se duerme en seguida. Luego, te escapas, te diriges a la colina y me llamas. Yo acudiré, me desprenderé de mi envoltura de gorrión, porque puedo hacerlo las tres primeras noches, y lloraré para ti.

Al llegar la noche, Helga pinchó al príncipe, éste se durmió, y ella se dirigió a la colina, donde se reunió con Märthöll que lloró para ella. Cuando el príncipe se despertó por la mañana, no se había dado cuenta de nada.

A la segunda noche sucedió exactamente lo mismo. Tampoco el príncipe se enteró de nada.

La tercera noche Helga volvió a clavarle la espina y se marchó del palacio para reunirse con Märthöll. Ésta le explicó desesperada que no volverían a verse jamás porque su marido no había acudido a quemar su envoltura, lo que significaba que ya para siempre sería un gorrión. Y empezó a llorar.

Pero mientras tanto, la espina que Helga le había clavado al príncipe se había soltado y éste se había despertado. Al ver que su mujer no estaba a su lado, se dirigió hacia el jardín y allí vio cómo en la colina se encontraban las dos muchachas abrazadas y llorando. Al acercarse al lugar, pudo oir la conversación de las dos. Así que cogió la envoltura de gorrión y la quemó rápidamente. Helga y Märthöll se quedaron muy sorprendidas y felices de comprobar que por fin se había podido romper el maleficio.

Volvieron a palacio y volvieron a celebrar una gran fiesta. Pasaron los años, tuvieron varios hijos y vivieron siempre felices. Helga se casó con el Primer Ministro del reino y vivió cerca del palacio para estar próxima a su amiga.

 
 
edebé Netydea