José Antonio Videgaín hereda por parte de padre el afán por pintar algo en esta vida, pero es a su madre a la que un profesor del colegio le dice: “Señora, tiene un artista en casa”. Años más tarde, esta premonición le llevaría a estudiar en la escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, pero, ironías del destino, son precisamente las malas artes y los peores oficios los que hacen que actualmente se gane la vida como guionista para televisión. Hace unos años le regalaron un malvado artilugio para dibujar en el ordenador y lo ha aprovechado para diseñar, entre otras muchas cosas, montones de camisetas. Hasta que un buen día recordó las palabras de su antiguo profesor y unió sus dos grandes aficiones: escribir para hacer reír a su chica y dibujar para hacer soñar a su hija.
Fernando Lalana nació en Zaragoza hace más de medio siglo y es piscis. De pequeño pensaba ser arquitecto. De mayor, quiso ser actor de teatro. Pero como en medio estudió Derecho, finalmente optó por hacerse escritor. Lo decidió el 20 de febrero de 1985, a las nueve y cuarto de la noche, cuando lo llamaron para decirle que El Zulo, su primera novela, había ganado el premio Gran Angular. Desde entonces, se dedica exclusivamente a escribir. Ha publicado ya más de cien libros, tiene dos millones y medio de lectores y ha ganado bastantes premios. Entre ellos, el Nacional de Literatura Infantil y Juvenil. Su obra más conocida es Morirás en Chafarinas, que fue llevada al cine por el director Pedro Olea. Salían Jorge Sanz y María Barranco. Lalana está casado y tiene dos hijas que no quieren ser escritoras.
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